El viaje eterno del sol desde el cielo al inframundo.

Descárgalo Descárgalo Descárgalo

CaptúraloCaptúralo

Cerrar

Compártelo

El Xibalbá o inframundo era considerado como el lugar en el que viven los ancestros eternamente y al que desciende el Sol diariamente para luchar contra los nueve señores de la Noche o Bolontikú, quienes son comandados por el descarnado o Ah Puch. Pero el inframundo no es sólo el lugar de la muerte, es el espacio del universo de donde brotan el agua y las semillas, elementos que dan la vida a quienes habitan la tierra y, por tanto, es también el lugar del renacimiento.

Todos los días la deidad solar vence a las fuerzas del inframundo y a los dioses de la muerte para emerger, nuevamente, por el oriente y volver a recorrer los trece niveles o estratos del cielo para iluminar a la humanidad. Así como hay nueve señores para cada nivel del inframundo, el cielo está regido por Oxlahantikú, que son una y trece deidades a la vez. Asimismo, los trece estratos, concebidos a manera de escalones, están regidos por Itzamná, la deidad suprema que coincide con el Sol en el cenit. El cielo es también el lugar donde habitan los dioses de la lluvia y la diosa de la Luna.

El viaje eterno del sol desde el cielo al inframundo.